In nican ca tlamachilliztlatolzazanilli ye huecauh mochiuh- Aquí están las palabras-recuerdo que repiten lo que se sabe que sucedió en la antigüedad

sábado, 1 de marzo de 2014

Parte rendido por Gerónimo Treviño sobre la Batalla de Santa Isabel ( 1 de marzo de 1866)


Gerónimo Treviño

Ciudadano gobernador y comandante militar del estado de Coahuila de Zaragoza.

Presente

Coronel en Jefe:

Tengo el honor de poner en el superior conocimiento de usted que, en cumplimiento de las órdenes que recibí en ciudad Linares del Gral. en jefe ciudadano Mariano Escobedo, emprendí mi marcha de Villaldama con la 1ª división de caballería compuesta de 800 caballos, con dirección a la villa de Parras y con objeto de reforzar el movimiento que usted debía efectuar sobre el mismo punto, para batir al traidor Máximo Campos, que a la vez ocupaba aquella plaza.

En el camino fui enterado de los acontecimientos habidos entre las fuerzas del digno mando de usted y las del traidor Campos y que, a consecuencia de estos sucesos, se dirigía de la plaza del Saltillo una columna de franceses en número de 200 hombres poco más o menos. Desde luego concebí la idea de batirlos en el tránsito, pero, en la hacienda de los Cabos, fui informado de que éstos habían llegado ya a Parras y, según parecía, trataban de defenderse en unión de las fuerzas de Campos, que también se encontraba en aquella villa.

En este mismo punto recibí un enviado de usted y esto me impuso más de cerca de todo lo que había ocurrido, por lo que me resolví a avanzar sobre aquella plaza conforme al plan de operaciones que, de acuerdo con usted, me había propuesto seguir. Ayer hice jornada en esta hacienda, permaneciendo hasta la llegada de la brigada de Coahuila, que la efectuó el mismo día en la noche, tomando posiciones en el mismo orden que las había tomado la fuerza de mi mando hacía pocas horas. En este estado permanecí hasta las tres de la mañana, en que tuve noticia de que una columna del enemigo, compuesta de las tres armas, en número de 450 traidores y 215 franceses de infantería, en su tránsito hacían algunas escaramuzas que no me llamaron la atención, hasta que nuevos avisos me hicieron comprender que hacía un movimiento serio sobre nuestras posiciones. En efecto, desde luego dispuse arreglar todas nuestras columnas y prepararlas para la defensa, en los momentos en que las fuerzas del enemigo se hacían sentir ya sobre nuestro campamento; todo quedó, por fin, dispuesto en el acto y el enemigo avanzó sobre nuestra línea con la mayor intrepidez. Desde luego fue recibido por los fuegos del escuadrón de Monclova al mando del teniente coronel ciudadano Ildefonso Fuentes y por algunos otros tiradores de caballería del cuerpo legión del norte.

El combate se generalizó y el enemigo dirigió un fuerte ataque sobre el ángulo izquierdo de nuestra línea, pretendiendo flanquear por la izquierda con su caballería, al mismo tiempo que otra columna de infantería se dirigía hacia nuestra derecha. El ataque principal fue contestado bizarramente por la brigada del bravo coronel Naranjo y por parte de la brigada de Coahuila. En esos momentos mandé cargar a las columnas de caballería, mandadas por los ciudadanos teniente coronel comandante Joaquín Garza Leal, del cuerpo legión del norte, teniente coronel de lanceros de la guardia supremos poderes, Pablo Gómez y teniente coronel Emiliano Laing, de lanceros de Coahuila, al mismo tiempo que otras dos columnas de a pie, mandadas por los pundonorosos ciudadanos coronel Salvador Fernández de la Cavada, del cuerpo de tiradores y teniente coronel Ruperto Martínez, de Rifleros de Nuevo León, a quienes acompañaba el mayor general ciudadano coronel Pedro A. Gómez, flanqueaban al enemigo por su izquierda. Con este movimiento se vio obligado a retirarse, abandonando su intento, no sin disputar palmo a palmo el terreno que había conquistado. Nuestras tropas, sin embargo, lo persiguieron tenazmente, hasta que, por fin, perdidas sus dos terceras partes, el resto se rindió a discreción y el campo, cubierto de cadáveres, caballos y demás pertrechos de guerra, entre ellos una pieza de montaña, quedó en nuestro poder.

Por demás me parece encomiar a usted, ciudadano gobernador, la conducta que en esta gloriosa jornada han observado los jefes, oficiales y tropa que concurrieron a ella; pues usted mismo fue testigo presencial de su buen comportamiento. Acompaño también a usted relación de los muertos, heridos y prisioneros del enemigo, así como de las armas y demás pertrechos de guerra que éste perdió en el campo de batalla haciéndolo también con la de los muertos y heridos que por nuestra parte tuvimos que lamentar. Con tal motivo, protesto a usted mi distinguida consideración y respeto.


Independencia, Libertad y Reforma, Hacienda de Santa Isabel ,marzo 1º de 1866.

 Gerónimo Treviño

Fuente: 
"Benito Juárez, documentos, discursos y correspondencia" , Tomo 10 , Jorge L. Tamayo

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