In nican ca tlamachilliztlatolzazanilli ye huecauh mochiuh- Aquí están las palabras-recuerdo que repiten lo que se sabe que sucedió en la antigüedad

domingo, 25 de septiembre de 2011

Descubren Obra de la Independencia después de 2 siglos


                
Sale a la luz obra pictórica
Después de dos siglos, Sonia Lombardo de Ruiz identifica al autor de la colección

               

El coronel suizo plasma episodios como la Batalla del Monte de las Cruces.
Foto: Tomada de 'Trajes civiles y militares...'


Silvia Isabel Gámez

Ciudad de México  (23 agosto 2010).- "Toda la vida he tenido suerte", afirma Sonia Lombardo de Ruiz. Y con Theubet de Beauchamp no fue la excepción. La historiadora emérita del INAH descubrió su colección pictórica en el Palacio Real de Madrid sin imaginar que era obra del coronel suizo.

Ninguno de los tres volúmenes catalogados en la Real Biblioteca como Trajes civiles y militares y de los pobladores de México entre 1810 y 1827 estaba firmado, ni existía registro de su ingreso.
El primer álbum contiene 61 láminas a color que constituyen la representación visual más completa de cómo vestían los soldados realistas y las tropas insurgentes durante la guerra de Independencia.

"En Europa había un mercado para los trajes, pero, ¿por qué (pintó) los de militares? Es como si quisiera hacer un registro detallado, casi como un reporte", señala la investigadora. Esa minuciosidad hace pensar a Lombardo que la acusación de espía de Fernando VII que pesa sobre Beauchamp podría ser cierta.

La sospecha surge de un informe reservado enviado al monarca por su secretario, Pascual Vallejo, en octubre de 1830. El documento alude a un convenio donde el coronel renuncia en favor del Rey a las empresas de tipo "mercantil" contratadas en la Nueva España.

Vallejo menciona manuscritos sustraídos por Beauchamp al Gobierno mexicano, facsímiles destruidos, e incluso la ayuda prestada a Fernando VII para reparar uno de sus retratos con el propósito de esconder ahí un original del Acta de la Independencia de México.

Su relación con la Corona es una de las interrogantes que rodean al personaje, quien ahora se revela como un "excelente dibujante". Las imágenes del primer volumen, aguadas y acuarelas pintadas sobre papel blanco, no tienen una secuencia cronológica ni temática.

En las pinturas, que abarcan de 1810 a 1827, aparecen figuras históricas como Agustín de Iturbide y José María Morelos y Pavón, oficiales de élite y soldados de ambos bandos, sacerdotes de distintas órdenes, imágenes de la ciudad, fiestas y escenas costumbristas.

"No es un pintor genial", considera Lombardo. "Es segundón, pero maneja las proporciones".
En su obra, Beauchamp retrata la participación de las indígenas en las batallas, como un reconocimiento al género femenino, indica la historiadora, y muestra en las mujeres el efecto del alcohol, al pintarlas borrachas en pulquerías y vinaterías.
"Le encantan, fue una de las cosas en las que se fijó".

En el informe enviado al Rey, Vallejo alude a dos viajes de Beauchamp a México. Lombardo cree que pudo haber ingresado al País como inmigrante antes de la Independencia.
"Uno de sus cuadernos tiene una etiqueta fechada en París en 1816", indica la historiadora. "Si lo compró ese año, pudo llegar después. Hay escenas de 1810, pero pienso que las elaboró a partir de narraciones".

Algunos detalles hacen más compleja la figura de Beauchamp. A los españoles los pinta en actitud de defensa, algunos siendo apedreados. "Por eso pienso que simpatizaba con la Independencia".

* * *
Sólo existe registro de dos pintores extranjeros que, como Beauchamp, trabajaban en México en 1825 y 1826: Claudio Linati, el liberal que introdujo la litografía en el País, y el denominado "Anónimo de 1825", quien por la semejanza iconográfica entre sus pinturas se cree que pudo haber acompañado al italiano.
A ellos se suma ahora la obra del coronel suizo, reproducida en el libro Trajes y vistas de México en la mirada de Theubet de Beauchamp (Turner/INAH), publicado en el marco del Bicentenario.
Lombardo define así las características artísticas del pintor: figuras estáticas, rostros sin rasgos definidos, una paleta apagada en los tipos populares que se torna festiva al retratar a los militares, y una tendencia a pintar grupos y no multitudes. "Pienso que primero hizo el álbum con los trajes, porque es una temática en sí. Los otros dos son cuadernos, uno tiene algunas láminas en color, y el pequeño puros paisajes".

Fueron estos esbozos de localidades mexicanas los que hicieron pensar a Lombardo que el "Anónimo francés", como lo identificó en una primera versión del libro, podía ser Beauchamp. Sucedió cuando descubrió su Prospecto, donde detalla su proyecto de realizar 13 grabados con los principales acontecimientos de la guerra de Independencia.

"Comparé la lista de grabados con los dibujos (de paisajes) del cuaderno, y pensé que era muy probable que fueran de Theubet. Lo planteé como una hipótesis para esclarecer a futuro".
Pero en 2009 supo del documento de Vallejo y pudo completar la historia. En el punto número 5 del informe de 16 páginas, el secretario del Rey hace referencia a "La colección de vistas y trajes de la Nueva España" que su autor, "Mr. Theubet", se propone publicar como litografías con el título de "Viaje pintoresco".

"(...) porque no conviene llamar ahora la atención pública hacia aquellos países separados tan indebidamente de la metrópoli. Sería yo de dictamen que no se hiciese por lo presente gestión alguna para darla a luz", escribe Vallejo.
Tuvieron que pasar dos siglos para que la colección encontrara a su autor. "Nadie la conocía. Es hasta ahora que (las obras de Theubet) pueden enriquecer el imaginario".

Mercado del arte
Personajes pintados por Theubet de Beauchamp que se repiten en la producción de sus contemporáneos Claudio Linati y el denominado "Anónimo de 1825", como el Carnicero, el Aguador y El gallero y el músico, permiten conocer los intereses de los comerciantes de arte europeos de la época, consideró Lombardo de Ruiz.

"Había un condicionamiento en los viajeros de qué era lo que impactaba en Europa", afirmó la historiadora del arte.

La investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del INAH agrega en su libro que se trataba de una tradición de imágenes, transmitida tanto en forma oral como escrita, identificada con lo mexicano, para la que existía una gran demanda de la burguesía europea y norteamericana, ya fuera por razones de coleccionismo, entretenimiento o con fines de inversión.

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