In nican ca tlamachilliztlatolzazanilli ye huecauh mochiuh- Aquí están las palabras-recuerdo que repiten lo que se sabe que sucedió en la antigüedad

martes, 19 de febrero de 2013

Carta de José María Pino Suárez a Serapio Rendón



Palacio Nacional (21 de febrero de 1913)

“Dispensa que te escriba con lápiz, pero no he logrado que nuestros carceleros me proporcionen una pluma. Como sabes, hemos sido obligados a renunciar a nuestros respectivos cargos de presidente y vicepresidente de la República, pero no por eso están a salvo nuestras vidas. Creo que peligran aún más que antes. Nunca estuve de acuerdo en esas renuncias precipitadas, pero el presidente Madero insistió.
Me parecía un verdadero acto suicida. Yo sugería presentarlas, sí, pero al tiempo en que estuviéramos ya embarcando en Veracruz rumbo al exilio. Y aun ahí, por lo menos dejar constancia de que nos forzaron a firmarlas. Porque una vez que hemos renunciado a nuestros cargos, somos ciudadanos comunes y corrientes y Huerta puede hacer con nosotros lo que le venga en gana, ¿no te parece? Por eso, yo no soy tan optimista como el presidente Madero respecto a que Huerta cumplirá su palabra de respetar nuestras vidas. ¿Por qué ese afán de confiar en alguien como Huerta? Temo lo peor, y en caso de que suceda, te ruego que hables con María, mi esposa, sobre las circunstancias trágicas de mi muerte. Se lo he escrito veladamente para no angustiarla, pero creo que hará falta que alguien hable personalmente con ella apenas esté yo ausente de este mundo.
La pobre quedará sola, con apenas unos cuantos pesos ahorrados, y seis hijos a los cuales criar y educar. ¿Sabes lo peor, mi querido Serapio, lo que más me duele de esta situación? Que por consejo de ella, precisamente el día en que fuimos arrestados, por la mañana le había yo presentado mi renuncia al presidente Madero y él, por fin, la había aceptado cuando le expliqué que lo hacía por mi familia y nada más que por mi familia. Lo entendió y hasta me deseó suerte en la nueva actividad que fuera a emprender, que estaría totalmente alejada de la política, por supuesto, le dije. A mí, no tengo duda, la política me endilgó un sueño que en realidad era una pesadilla.

Fuente:   http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/6509/pdfs/65solares.pdf

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